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Este icónico hiperauto se presentó al mundo en 1992.

Por: Julián Afonso Luis / @JAL69 (Twitter)

En el Grand Prix de Mónaco de 1992, el CEO y el Director Técnico del equipo McLaren Team de Fórmula 1; es decir, el empresario británico Ron Dennis y el ingeniero Gordon Murray, llamaron la atención. No por sus éxitos pasados en esa carrera, ni por el gran triunfo logrado ese año por Ayrton Senna, sino por presentar un auto de serie singular.

El vehículo, en forma de un prototipo de color gris platino, fue el triplaza F1, diseñado totalmente por Gordon Murray y se convirtió en el primer carro fabricado por McLaren Cars.

Dicha empresa fue el primer paso que dio Ron Dennis para diversificar la actividad comercial de McLaren, con la idea de abrir negocios por fuera de la Fórmula 1.  Así nace el Grupo McLaren, al cual se integraron el equipo de Fórmula 1 y empresas como McLaren Cars, que al final se convirtió en McLaren Automotive, tal como la conocemos hoy.

En el F1, Murray impuso un nuevo paradigma en la concepción de hiperautos de ingeniería extrema, el cual aún se mantiene. También estableció estándares de rendimiento que son válidos 30 años después. En 1992, el F1 escribió una importante página en la historia del automóvil.

Nuevas y grandes ideas

El F1 comenzó a cambiar paradigmas técnicos desde su propia ingeniería de materiales. Hasta entonces, los superautos se fabricaban principalmente a base de aleaciones de hierro con metales, como el magnesio; también de aluminio y de fibra de vidrio.

En su momento, el F1 propuso materiales nuevos, extraídos de la tecnología aeroespacial, como la fibra de carbono, kevlar, una variada selección de polímeros, molibdeno, tungsteno, berilio, oro y otros.

La larga experiencia de Murray al diseñar autos de competición le otorgó un gran bagaje técnico para crear soluciones de vanguardia en el F1. Eso incluyó usar la aerodinámica para mejorar el desempeño, pero no a través de los consabidos alerones y apéndices, sino con propuestas novedosas en un carro de serie, como el efecto suelo, el fondo plano, el difusor posterior, etc.

A pesar de carecer de alerones, el F1 saca mucha ventaja de la aerodinámica para mejorar su desempeño. También puede presentar coeficientes de resistencia al aire muy bajos, lo que incluye su limitada superficie frontal.

En paralelo, el uso de materiales novedosos permitió aumentar notablemente la rigidez estructural y la capacidad de soportar las enormes tensiones y torsiones que se generan a alta velocidad, sin que el peso total aumente en exceso.

La ganancia en peso obtenida al usar materiales especiales de alta resistencia y bajo peso específico permitió a Murray configurar su superauto como un cupé de tres puestos, de 4,2 metros de largo. A su vez, ubicar al conductor en el centro favoreció balancear el peso y mantener adecuados números de centro de gravedad y centro de masa.

Rienda suelta a la creatividad

Dennis, a través de McLaren Cars, puso a disposición de Murray todos los recursos necesarios para desarrollar su proyecto sin ningún límite, por lo que todos los elementos del F1 se concibieron como un todo integral. La totalidad de las piezas del F1 las construyó McLaren o sus proveedores, según especificaciones de Murray.

Incluso el tren de mando tuvo que plegarse a la directriz de Murray. Dennis sugirió aprovechar la sinergia existente entre McLaren Team y Honda Racing (que suministraba motores para correr en F1), pero Murray mantenía muy buena relación con BMW Motorsport, desde los tiempos en que ambos ganaban títulos mundiales en el equipo Brabham de Fórmula 1.

En principio, BMW ofreció a Murray los motores de doce cilindros en V que usaban los sedanes de Serie 7 y los cupés Serie 8, pero Murray solicitó tantas cosas específicas que BMW Motorsport creó una especificación especial, solo para este carro.

Instalado en posición central posterior, el V12 a 60º del F1 desplaza 6,1 litros y entrega 620 hp, mientras su transmisión de seis velocidades impulsa a las ruedas traseras. Murray fue de los primeros ingenieros capaces de lograr la mágica cifra de un caballo por cada dos kilos, al lograr homologar 1.140 kilos en orden de marcha y cumplir con todas las disposiciones legales en materia de seguridad activa y pasiva.

McLaren F1, un auto que bate registros

Con 372 km/h de velocidad punta, una capacidad para alcanzar los 100 km/h en 3, 1” y una aceleración hasta 400mts en 11”, el F1 impuso récords absolutos para un auto de serie. Solo en 2004 alguien pudo fabricar un auto más veloz: Koenigsegg.

Luego de presentar el auto en mayo de 1992, las entregas comenzaron en 1994.  Los estimados de producción se fijaron en 300 unidades, pero con un precio de 900.000 dólares no fue fácil encontrar clientes y la producción terminó en 1997, cuando solo se habían armado 106 autos.

Otro factor de peso que influyó para decidir el fin de la producción fue que McLaren comenzó a tener relaciones cada vez más cercanas con Mercedes-Benz, lo que dificultó seguir usando motores BMW.

Desde el inicio, Murray insistió en no usar elementos como turbos o supercargadores. Tampoco existían ayudas electrónicas de manejo y las suspensiones activas aún estaban lejos de llegar a la serie. Sin embargo, El F1 era dócil de manejar, considerando obviamente que ese nivel de rendimiento exige experiencia y pericia al conductor.

¿Puede un hiperauto ganar carreras?

Gordon Murray siempre sostuvo que un hiperauto bien diseñado debe ser un buen auto de carreras. En realidad, el F1 no se concibió expresamente para las pistas, pero Murray no se negó a usarlo en carreras cuando Dennis se lo planteó.

El historial deportivo del F1 es corto, pero asombroso. McLaren es hasta la fecha el único fabricante de autos de serie capaz de ganar las 24 Horas de LeMans en su debut.

Por otro lado, en 1995, McLaren fue la primera empresa automotriz capaz de ganar en su debut el Campeonato del Mundo FIA GT para carreras de larga distancia y el Campeonato GT de Japón. Las especificaciones eran esencialmente de serie, con excepción de los elementos de seguridad y los cambios aerodinámicos que exigía el reglamento.

Todavía en 1997, sin recibir mayores evoluciones técnicas y aplicando solo mejoras aerodinámicas, el F1 consiguió la octava posición absoluta en LeMans, con el venezolano Johnny Cecotto, el brasileño Nelson Piquet y el estadounidense Danny Sullivan, quienes además fueron cuartos en su categoría.

Se conecta vía módem

El F1 además introdujo el concepto de la telemetría en un auto de serie. Gracias a una conexión a internet y un módem, el auto puede transmitir datos de funcionamiento a la sede de McLaren Automotive en Gran Bretaña, desde donde se encuentre. Estos datos permiten al fabricante establecer las rutinas de mantenimiento y anticipar averías por fallo en algún elemento mecánico.

Además, el F1 tiene un sistema de sonido que diseñó integralmente Murray y construyó Kenwood. También tiene un sistema de climatización que contribuye a evitar el recalentamiento a causa del excesivo calor que genera el motor. En esto también tiene mucho que ver otro detalle: Murray, debajo del capo del F1, usó generosamente el oro como material refractante.

En la actualidad el F1 (sobre todo las ediciones especiales o las unidades para carreras) se considera un auto de colección de muy alto nivel, cuyo valor puede ser astronómico. Sus principios técnicos todavía están plenamente vigentes en la industria.

Los menos conocedores encontrarán banal el nombre del auto, pero hasta en este aspecto Gordon Murray pensó en la funcionalidad y no se inspiró en lo absoluto en la Fórmula 1. Su inspiración fue el Ferrari F40 y por ello designó a su auto el F1, al afirmar que el F40 estaría “39 escalones por debajo”.

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