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El querido Corsa ya es cuarentón

Uno de los modelos más influyentes en la historia de Opel y GM.

Por: Julián Afonso Luis /@JAL69 (Twitter)

Opel, actualmente parte del Grupo Stellantis, celebra que uno de sus productos históricamente más estelares, el subcompacto Corsa, cumple este año cuatro décadas de presentarse al mundo.

El Corsa se creó en el marco del proyecto S-Car de GM Corporation, cuando la trasnacional estadounidense era dueña de Opel y manejaba con ella sus negocios europeos.

El plan al concebir el T-Car era crear un auto para el segmento de los “supermini” europeos; es decir, con menos de 3,8 metros de largo, pero con gran aprovechamiento del espacio interior y motores de baja potencia y consumo.

Seis generaciones de oro

El Corsa original apareció en 1982 y su difusión se limitó al mercado europeo. La segunda generación, o Corsa B, llegó en 1993 y General Motors la concibió como un “world car”, lo que permitió fabricarla en varios mercados diferentes al europeo, siendo clave en la estrategia latinoamericana de la marca Chevrolet y también al penetrar el mercado chino.

El Corsa C entró en 2000 y también se creó con óptica de “world car”. Por su parte, la generación D se introdujo en 2006 y se reemplazó en 2014 por la generación E, que a su vez dio paso a la entrega actual, o Corsa F, en 2019.

A la fecha, las entregas más influyentes del Corsa fueron las tres primeras, pero todas en general han sumado números significativos de producción y ventas para Opel.

Según datos oficiales, a lo largo de cuatro décadas se han fabricado y distribuido en el mundo más de 14 millones de unidades Corsa, que portan en su mayoría los emblemas Opel y Chevrolet, pero que en China llegaron a venderse como Buick.

La generación actual comenzó su gestación cuando Opel todavía era una empresa perteneciente al emporio estadounidense GM Company, pero desde su aparición se difundió bajo el paraguas del Grupo Stellantis, que adquirió Opel a poco de aparecer esta entrega en el mercado europeo.

Pequeño, pero capaz

La gestación del primer Corsa generó mucha curiosidad en el sector europeo, pues el auto llegó a competir con superminis como el Renault R5 y el Fiat Uno, pero también pretendía relevar al Opel Kadett de tamaño subcompacto, en vista que este, a partir de su cuarta generación, se volvía cada vez más grande y costoso.

Con un precio asequible, Opel cumplió con la promesa de ofrecer un vehículo de carácter popular y de pequeño tamaño, con óptimo aprovechamiento del espacio interior, gracias a su esquema “todo adelante” (motor frontal transversal y tracción delantera).

El primer Corsa se ofreció con carrocerías sedán de dos y tres cuerpos, con dos, tres, cuatro y cinco puertas. Mecánicamente, comenzó con una oferta de motores de 1,2 litros y la línea se expandió a unidades de 1,3 y 1,6 litros en gasolina, para luego añadirse una interesante oferta Diésel. En total se produjeron 3,1 millones de unidades a lo largo de once años, todas destinadas al mercado europeo y es a la fecha el Corsa más exitoso de todos.

El consentido de Latinoamérica

Para la segunda generación del Corsa (o Corsa B), GM concibió un diseño muy aerodinámico, con claro énfasis en la seguridad activa y pasiva, lo cual impuso más refuerzos estructurales y la incorporación de elementos como los frenos ABS.

El Corsa B mantuvo la dualidad entre carrocerías sedán de tipo hatchback (dos cuerpos) de tres y cinco puertas, y notchback (tres cuerpos), pero en esta última solo con configuración de cuatro puertas. También se configuró una versión familiar de cinco puertas, una pick-up y un vehículo de reparto urbano tipo panel.

En materia de tren de mando, el Corsa B era muy similar al original, pero además GM apostó masivamente por él al expandir su presencia en Latinoamérica desde Brasil y con la marca Chevrolet, en reemplazo de dos superventas, como el Chevrolet Chevette y el Chevrolet Monza.

El Corsa B se armó y comercializó en muchos mercados latinoamericanos como Brasil, Argentina, Colombia, Venezuela o México, solo por destacar los más importantes, a veces con emblema Corsa y otras veces con nombres como Chevy, Joy, o Chevy 2, según el mercado.

En total, en siete años se produjeron más de dos millones de unidades del Corsa B. El 10% de esa producción se dio en Venezuela y Brasil representó una tercera parte del total.

La redimensión

La tercera entrega, o Corsa C, implicó una pasada en limpio de los planteamientos estéticos y funcionales del Corsa B, que tan sólida recepción tuvo (sobre todo en Latinoamérica) y se complementó con motores más potentes y capaces, con el tope de gama que pasó de 1,6 litros a 1,8 litros.

La oferta se concentró en los sedanes hatchback de tres y cinco puertas, y en los sedanes notchback de cuatro puertas, que en varios mercados latinoamericanos se llamaron Corsa Evolution. De esta generación también derivó en Brasil la mini pick-up Chevrolet Montana.

En Latinoamérica, las mejoras continuas del Corsa C se ofrecieron con un sobreprecio considerable, que los compradores no encontraron justificado, por lo que el Corsa B permaneció como el favorito del mercado, sobreviviendo a su relevo en algunos países.

Luego, la generación D, que apareció en 2006, eliminó el carácter de “world car” del Corsa para enfocarlo de manera directa al mercado europeo, por lo que hizo hincapié en las carrocerías hatchback de tres y cinco puertas de mayor tamaño y a ello añadió motores más potentes, incluyendo una versión tope de gama de 210 caballos de potencia y varias plantas de fuerza ecológicas, de gasolina y Diésel.  También comenzaron a incluirse ayudas al manejo, sensores y similares.

De regreso a sus inicios

La quinta entrega, o Corsa E, devolvió el carro a sus orígenes utilitarios al reducir la potencia de sus motores y eliminar las versiones de alto precio, gran equipamiento y rendimiento deportivo. Al mismo tiempo, la carrocería siguió agrandándose y así el Corsa entró a la liga de los subcompactos, al superar limpiamente los cuatro metros de largo.

La generación actual apareció en 2019, cuando los destinos de Opel pasaron de las manos de GM a las del Grupo Stellantis. En esta entrega, el Corsa afianza sus matices europeos, ecologistas y urbanistas, al ubicar como tope de gama la versión con motor eléctrico, que es la más potente de la línea con 135 hp de potencia.

Más allá de la recordación del aniversario, el Grupo Stellantis no pretende hacer mucho hincapié en la celebración del 40º cumpleaños del Corsa, al ser un producto muy asociado a marcas como GM y Chevrolet, que son competidoras de Stellantis.

El futuro para el Corsa parece apuntar al mismo sentido que el de la línea Opel, cuyos productos se desarrollan bajo un esquema global que permita ofrecerlos, con ciertos cambios de forma, bajo marcas tan diferentes como Peugeot, Citroën y Fiat. Quizá entonces volvamos a tenerlo de vuelta en Suramérica, donde dejó de ofrecerse hace tres lustros.

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