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Los EV del futuro a corto plazo no tendrán frenos

Los sistemas actuales de frenos serán reemplazados con otras novedosas soluciones.

Por: Julián Afonso Luis / @JAL69 (Twitter)

Entre los elementos técnicos que están destinados a desaparecer en el auto del futuro cercano está el sistema de frenos, al menos bajo el criterio mecánico que se maneja hasta el momento.

Desde tiempos inmemoriales, la responsabilidad de detener los automóviles se delegó a los tradicionales sistemas de disco y tambor. Estos últimos han vuelto a ganar protagonismo, al adaptarse muy bien a las características del tren de mando eléctrico.

Sin embargo, el futuro inmediato verá delegar la responsabilidad de frenar los vehículos eléctricos (EV) al sistema regenerativo de frenos.

A la hora de frenar, un EV varía la fase de operación del motor, que pasa a ser un generador de energía a la inversa. En consecuencia, las ruedas se mueven a menor velocidad y la energía que antes se empleaba para moverlas, ahora se aplica a la recarga de sus baterías.

En un principio, la frenada regenerativa se combina con la actual instalación de discos y tambores, pero estos perderán tamaño al tener cada vez menos protagonismo en el proceso total.

El resurgir del tambor

La función regenerativa resuelve a la vez las necesidades de generar fuerza y precisión en el proceso de frenada. En este último apartado, los discos serán menos necesarios, por lo que algunos especialistas vaticinan que su presencia en los EV del futuro se mantendrá puntualmente por temas de mercadeo y que no existirán en los modelos urbanos, de orientación masiva y de bajo precio, que pronto podrían volver al esquema del tambor en las cuatro ruedas.

Además de prescindir de los sistemas de frenos mecánicos tradicionales, los EV del futuro también eliminarán la relación de reversa en sus sistemas de transmisión, como ya sucede en los Ferrari híbridos. En este caso, a la hora de retroceder, también se usa la capacidad inversora del motor eléctrico que genera el freno motor.

Algunas marcas, como DS, van un paso más allá y proponen prototipos carentes de frenos mecánicos, como el DS E-Tense Perfomance.

Voceros de DS explican que dicho modelo conceptual se desarrolló a partir de la experiencia aportada por el equipo oficial DS Perfomance que compite en el Campeonato del Mundo de Fórmula E, abierto a monoplazas totalmente eléctricos.

En el show car E-Tense, el sistema de regeneración de energía genera 600kW de potencia. Los frenos mecánicos, tal como ocurre en los monoplazas Fórmula E, se instalaron en el auto más que todo como elemento de emergencia, pero su función es netamente secundaria.

Tal como lo exponen los técnicos de DS, la potencia total del E-Tense es de 815 caballos y la capacidad de generar torque es de 8.000 Nm, pero estos valores pueden usarse indistintamente para impulsar o detener el vehículo, gracias a la función inversora. Recordemos que en un auto con motor de combustión interna, la capacidad de generar potencia solo se usa para impulsar al auto.

Las trabas no son solo técnicas

Tal como están planteadas las cosas en este momento, el mayor impedimento para eliminar los sistemas tradicionales de frenada mecánica con discos y tambores, está en la legislación de los diferentes países, que todavía exigen este tipo de frenos para otorgar homologaciones.

Eliminar los frenos tradicionales de tipo mecánico no solo tiene una ventaja funcional, en vista de la eficiencia de la función inversora del motor eléctrico para crear poder regenerativo. También ofrece ganancias en términos de peso, costos y ecología.

Además, la fricción que genera el roce de elementos como pastillas, mordazas, bandas y discos produce partículas contaminantes, incluso en los sistemas modernos que usan piezas carentes de amianto.

Otro impedimento al eliminar totalmente los frenos mecánicos tiene que ver con la costumbre de los automovilistas. Todos estamos habituados a usar un pedal para reducir la velocidad, pero en un EV el motor se puede configurar para que el auto pierda velocidad desde que se deje de pisar el acelerador, sin necesidad de accionar otro pedal.

En un EV, ganar velocidad depende de la intensidad con la cual se pise el acelerador y perderla depende de la intensidad con la que el acelerador deje de oprimirse. Es una sensación difícil de trasladar a la conducción habitual, por la velocidad e inercias que se manejan.

En todo caso, a la hora de configurar la función regenerativa e inversora de un motor eléctrico a través del diseño del propio motor, o de un software, también se reemplazarían funciones como los frenos ABS y la distribución electrónica de frenos, entre otros.

Como sea, según la opinión de los ingenieros de la industria, en menos de una década, el proceso de frenada en un automóvil de uso diario será muy diferente al que conocemos actualmente.

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