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Costosas multas para los escapes ruidosos

En Estados Unidos estrenan una polémica disposición.

Por: Julián Afonso Luis / @JAL69 (Twitter)

A partir de este año, los automovilistas que circulen por Nueva York y excedan los límites de sonido legales con los sistemas de escape de sus vehículos, enfrentarán el riesgo de recibir una cuantiosa multa.

Los legisladores de tránsito del Estado de Nueva York, en EE. UU., manifestaron que se podrá imponer una multa de mil dólares a todo aquel que instale sistemas de escape más ruidosos de lo que establece la ley y los use en las vías públicas.

El proyecto de ley suscrito por la gobernadora del Estado de Nueva York, Katthy Hochul, aumentará las multas por este concepto. Hasta ahora, los infractores en el Estado de Nueva York debían pagar USD 150, si el escape de su vehículo generaba más ruido del permitido.

Según informó la publicación especializada estadounidense Car And Driver, el proyecto de ley se bautizó con las siglas SLEEP, un acrónimo que en español se traduce como “detengamos el ruido y la contaminación exagerada del (sistema de) escape”.

No a los excesos de ruido del escape

Según explicaron voceros de la gobernación, la medida busca reducir el ruido que generan los autos en el tráfico, sobre todo cuando circulan a alta velocidad.

También se pretende atacar directamente a los automovilistas que insisten en realizar competencias ilegales en las vías públicas y terminan por exceder las velocidades establecidas en el código de circulación.

Como consecuencia a la publicación del proyecto de ley, se generan reacciones polarizadas entre los automovilistas. Algunos apoyan la medida, pero otros la califican como injusta.

La decisión solo tomará en cuenta el ruido, medido en decibeles, que generen los sistemas de escape de los vehículos infractores, independiente de que el sistema de escape sea equipo original de fábrica o un accesorio que se instaló luego de adquirir el vehículo.

Los legisladores señalan que, en principio, ningún automovilista que mantenga en su automóvil las especificaciones de fábrica del sistema de escape debería sentirse amenazado.

La restricción se dirige en mayor medida a quienes, al instalar sistemas de escape comprados en el mercado de accesorios, eligen elementos de competición que generan ruidos excesivos para el tráfico normal.

¿Qué pasa con los deportivos?

Algunos propietarios de vehículos deportivos con motores de alto rendimiento mostraron dudas, puesto que la especificación original de sus tubos de escape podría atender la norma y temen verse obligados a modificar el sistema, a un elevado costo y que afectaría la garantía original de fábrica del auto.

Una extensión del proyecto de ley prevé sancionar a los talleres que instalen sistemas de escape ilegales a sus clientes. Según la norma, si un negocio instala tres o más sistemas ilegales que se multen, podría ser penado económicamente y cerrado.

Se estima que la medida tomada por el Estado de Nueva York duplicará el monto de las multas por este concepto que se cobran en otros lugares de EE. UU. Por ejemplo, en Colorado, la multa por exceder los límites de ruido del sistema de escape es de USD 500.

Sin embargo, en el Estado de California, conocido por sus severas normativas ambientales, la multa es de solo USD 200 y fue objeto de una reducción recientemente.

Habrá control tecnológico

Con el fin de controlar el cumplimiento de la norma, los agentes de tránsito del Estado de California contarán con sensores sónicos especiales. Tales dispositivos también se instalarán en diversos puntos de la vía pública neoyorquina.

Varias agencias estadounidenses de protección ambiental confiaron en que esta norma pueda sentar un precedente que ayude, efectivamente, a reducir los niveles de contaminación auditiva, generada por los tubos de escape de los autos y las motocicletas.

A la hora de superar la revisión técnica obligatoria, todo vehículo del Estado de Nueva York tendrá que someterse a una prueba para medir los decibeles que genera su sistema de escape. Si tales valores exceden la norma, se les negará la matriculación.

También se espera que la normativa estadounidense se imite y podría ser adoptada en otros países, donde los niveles de contaminación auditiva son elevados y generan problemas de salud pública.

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