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Fiat prepara el centenario de su edificio más histórico

El complejo de Lingotto, en Turín, evidencia sus nuevas características.

Por: Julián Afonso Luis / @JAL69 (Twitter)

La automotriz italiana Fiat (actualmente parte del Grupo Stellantis) completó parcialmente un proceso de reorganización de una de sus instalaciones más emblemáticas: el edificio donde otrora funcionó la famosa fábrica del Lingotto, en Turín (Italia).

El proyecto de crear una gran fábrica industrial, dedicada a la producción de vehículos automotores, se puso en marcha por Fiat en 1916 y se concretó en 1923, en forma de un peculiar edificio de cinco plantas y 28 metros de alto.

El llamado “Edificio Lingotto” toma su nombre de la homónima localidad situada entonces en la periferia de Turín y desde hace mucho integrada al casco de la ciudad. Se ubica en la Vía Nizza de Lingotto y durante años fue la construcción más alta de Italia y una de las más elevadas del mundo.

Un edificio funcional, ayer y hoy

La definición del edificio obedeció a importantes criterios arquitectónicos, lo cual añadió interés al desarrollo de su infraestructura.

El estudio de tiempos, movimientos y ambientes del edificio originalmente lo realizó el arquitecto Giáccomo Matte. Suya fue la idea de usar las plantas inferiores para el ingreso del abastecimiento de materia prima y para establecer los procesos industriales más complejos.

El Edificio Lingotto se concibió para prestar a la vez servicios industriales y fabriles, lo cual significa que además de producir piezas para vehículos, podía ensamblarlas. La labor industrial se realizaba en las plantas inferiores, mientras los procesos de ensamble y los que requerían más mano de obra artesanal se destinaron a las plantas superiores.

En Lingotto, la materia prima ingresaba por la planta baja y según se procesaba ascendía de piso, hasta que los autos terminados salían por la parte superior del edificio.

En la azotea del Edificio Lingotto se ubicó otra de sus características distintivas e históricas. Fiat convirtió aquella planta descubierta en una pista de pruebas de 2,4 kilómetros de largo y 24 metros de ancho.

Entre las varias cualidades de la pista de pruebas estaba un sistema de drenaje que permitía (o no) evacuar el agua en determinados sectores para así hacer pruebas sobre piso mojado. El pavimento era de hormigón y había dos curvas peraltadas, en forma parabólica, de 180º.

El complejo del Lingotto evolucionó con el paso de los años y la marca llegó a fabricar allí hasta 80 modelos diferentes, incluyendo los famosos 500, 600 y Topolino, durante seis décadas.

Todo tiene su final

Para finales de los años 60, Lingotto dejó de estar alineada con las necesidades industriales y fabriles de un sector automotor cada vez más diversificado y complejo, por lo que su importancia en términos de volumen dentro de Fiat se redujo progresivamente hasta que se cerró en 1982.

Por varios años, el futuro del Edificio Lingotto motivo grandes debates en el seno del Grupo Fiat y de la familia Agnelli (los dueños de la marca); al final se consideró su demolición, pero hacia 1990 se decidió convertirlo en un área de desarrollo urbano, como espacio público para la ciudad.

El proyecto del arquitecto Renzo Piano se realizó en tiempo récord y convirtió al Edificio Lingotto en una estructura urbana, abierta al tránsito público y llena de cafés, tiendas, paseos peatonales, salas de exhibición, un hotel de lujo, restaurantes, cines, salas de concierto y áreas para realizar exhibiciones al aire libre.

Nuevos tiempos y nuevas ideas

Ahora, a tiempo para celebrar el centenario del inmueble, Fiat decidió volver a asociar directamente su nombre al del emblemático edificio y también asociar la imagen de éste a la de los más famosos modelos que fabricó allí.

Algunas de las antiguas zonas comerciales y de exhibición del inmueble fueron reconvertidas en espacios automovilísticos, llamados Casa 500 y La Pista 500.

El espacio llamado Casa 500 está unido a la Pinacoteca Agnelli y se desarrolló para exhibir de modo permanente la historia del famoso Fiat 500, a través de modelos conservados y numerosas imágenes de época, que recogen la llamada Dolce Vita italiana, con la cual se identificó este auto. En principio ocupa 700 metros cuadrados, pero sería posible expandirlo de manera provisional o definitiva.

Por otro lado, la azotea ahora se denomina La Pista 500, pero ya no habrá autos circulando sobre ella. Todo el espacio se convirtió en un jardín colgante. Se dice que será el espacio de su tipo más grande de Europa y se concibió con la intención de crear un pulmón verde y ecológico para Turín.

Una pista verde

En La Pista 500, el arquitecto Benedetto Cammerana distribuyó cerca de 40.000 plantas, pertenecientes a 300 especies. El riego de dicha vegetación se realiza a través de un sistema especial y quienes no deseen caminar toda el área podrán usar pequeños vehículos eléctricos para trasladarse.

Con La Pista 500, Fiat quiso dar identidad gráfica a su compromiso ambiental, demostrando que el automóvil y los procesos fabriles e industriales que le dan vida pueden perfectamente asociarse a conceptos de sostenibilidad ambiental.

Otro aspecto interesante del proyecto de reorganización del Edificio Lingotto tiene que ver con que en la remodelación y adecuación de todos los espacios se usaron materiales reciclados o generados (en el caso de la pintura y los acabados plásticos) a través de procesos totalmente verdes, sin impacto ambiental.

Los trabajos están muy adelantados y ya es posible visitar algunas de las áreas remodeladas, pero hay más proyectos en marcha que serán parte de la celebración del centenario del inmueble en 2023.

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