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Stellantis planea separar la marca Opel de sus fábricas

La decisión hace parte del reordenamiento industrial para enfrentar los retos a corto plazo.

Por: Julián Afonso Luis / @JAL69 (Twitter)

El Grupo Stellantis, considera separar las operaciones comerciales de su marca Opel de las operaciones industriales, según informan diversos medios en Europa.

La intención inicial sería proteger a la operación fabril total de las consecuencias negativas que genera la carencia de chips y semiconductores en la industria; sin embargo, algunos expertos consideran que quizá el Grupo piense en desprenderse de la marca.

Los estudios iniciales que desarrolla Stellantis afectan a las dos factorías más grandes e importantes de Opel, la de Russelsheim y Eisenach, ambas en Alemania. Si los planes de la empresa son aprobados, dejarían de ser propiedad de Adam Opel AG, para pasar al control directo del Grupo Stellantis.

El cambio permitiría a Stellantis tener un control más preciso de las plantas, sin tener que enfrentar de manera tan directa las legislaciones laborales y sindicales alemanas, tal como sucede ahora con Opel; de igual forma, esto le permitiría al grupo armar vehículos de otras marcas y especificaciones, no exclusivas de Opel.

Al ser consultado sobre el tema por la agencia Reuters, un vocero de Stellantis, afirmó que “las ventajas asociadas con una organización más eficiente y flexible deberían contribuir a asegurar puestos de trabajo a largo plazo”.

Una pausa necesaria, pero de duración incierta

Por el momento, un cambio en el cronograma industrial suspendió durante un trimestre las operaciones en Eisenach. En ese sentido, las organizaciones sindicales temen que esto anticipe un cierre definitivo de la instalación, incluso a pesar de que un acuerdo con las autoridades laborales alemanas y con la propia Stellantis obliga a no despedir ningún empleado hasta 2025.

En Stellantis tratan de acallar los comentarios al señalar que la actividad industrial en Eisenach se reiniciará en enero de 2022, pero también condicionan este reinicio a las condiciones impuestas por los proveedores de chips, microconductores y otros componentes.

Otro temor generado por la posible separación de las entidades industriales y comerciales de Opel es la pérdida de identidad del portafolio de la marca, que a corto plazo debería conformarse con operaciones de rebadging (re-etiquetado) de autos creados por Citroën o Peugeot.

También se teme que la separación comercial e industrial de Opel reduzca la capacidad de las fábricas de esta marca alemana, que podrían convertirse en ensambladoras y, en consecuencia, usar insumos provenientes de otros países diferentes a Alemania.

La conversión de una actividad industrial de fabricación de vehículos (que incluye estampados, motores, subsistemas, etc.) a una actividad industrial que se limite al ensamble podría reducir sustancialmente la cantidad de empleados necesaria en ambas locaciones y también afectaría la especialización de la mano de obra.

Opel AG es una empresa alemana que fundó el empresario Adam Opel, cuya familia la vendió a GM en 1925. El gigante estadounidense convirtió a Opel en epicentro de su actividad europea, pero las difíciles relaciones con los sindicatos y entes laborales afectaron la productividad de la operación, por lo cual la empresa se vendió al Grupo Peugeot / Citroën, antes de que este armara con Fiat la fusión Stellantis.

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