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Oficina 2.0: los espacios de trabajo en la “nueva normalidad”

Las organizaciones deben adecuar los espacios y las instalaciones luego de la pandemia.

Por: Selenita

Al intentar retornar a una dinámica laboral que se adapte a los nuevos retos que deja la crisis sanitaria, las empresas evalúan si deben mantener el trabajo remoto, implementar un esquema híbrido o recibir de regreso a sus colaboradores en medio de un nuevo ambiente laboral.

La idea es ofrecer un espacio transformado que les permita trabajar de manera segura, con el apoyo de la tecnología y la infraestructura física como sustento de este nuevo modelo.

Aunque el teletrabajo demostró ser productivo, los estudios realizados durante el último año determinan que es necesario regresar a la oficina. Para Juan Pablo Borray, Gerente de Desarrollo de Negocios para Latinoamérica de Panduit algunas de las razones que justifican este nuevo esquema son:

Mantener la cultura corporativa

  • Atraer y retener el talento
  • Retomar el sentido de comunidad
  • Aumentar la productividad
  • Sacar mejor provecho de las herramientas de colaboración
  • Socializar

¿Qué es la oficina 2.0?

“La pandemia cambió profundamente la forma en que trabajamos. Esto hace que se redefina el propósito de la oficina principal y que las preferencias y necesidades de los empleados deban tenerse en cuenta. Con base en este nuevo contexto, la Oficina 2.0 es el lugar donde las personas quieren ir a trabajar”, señala Borray,

En otras palabras, se trata de la transformación de los ambientes de trabajo y convivencia del personal. Una transición al mundo digital que comprende la optimización de los espacios.

En ese contexto, ahora el diseño decide en favor del usuario; es decir, se demandan áreas amplias, definidas y abiertas que resulten cómodas y seguras para sus ocupantes. Un espacio en función de protocolos de salud y bienestar.

Esto, sin embargo, no es tan sencillo. Las áreas disponibles antes de la pandemia deben transformarse y esto implica una serie de cambios importantes; el primero y más determinante es el enfoque en la salud.

El tema de bioseguridad hoy hace parte fundamental del concepto de oficina. De ahora en adelante, encontraremos protocolos de diagnóstico, seguimiento, limpieza e higiene y distancia física; como también reglas a seguir para el desplazamiento dentro de los edificios, afirman los especialistas. Ello modificará la infraestructura de los edificios.

Habrá espacios flexibles, áreas que habiliten de mejor forma el trabajo y, algo fundamental, no existirán los antiguos cubículos. De igual forma, esta transición también implica la adopción de soluciones tecnológicas para mejorar la comunicación, la logística y la gestión de recursos.

La oficina 2.0 requiere de sensores que midan diferentes variables como: movimiento, temperatura, niveles de CO2 e iluminación, entre otros. Además, se contará con cámaras inteligentes y controles de acceso para saber quiénes estuvieron en cierta área en determinado momento.

¿Cómo funcionarán las compañías?

La oficina principal, que era donde antes estaba el foco de atención, funcionará ahora como una vitrina para la marca. Allí estará el showrooms, los productos y los detalles para mostrar, pero no necesariamente será el lugar donde permanezcan los empleados, asegura el funcionario de Panduit.

Lo que se prevé a corto plazo es que aumente la fuerza de trabajo híbrida; es decir, tendremos una mezcla entre trabajo en la oficina y trabajo remoto. En todo caso, no se puede estimar un porcentaje definitivo en este modelo, porque ello depende de la dinámica de cada organización.

Estilos de trabajo balanceados

Un modelo de trabajo ideal contemplaría como base las oficinas centrales, donde se concentran la información, los productos, las diferentes áreas de una compañía y los centros de datos.

El complemento supone una combinación de diferentes espacios, como oficinas satélites, hogares y oficinas de proyectos; a ello se suman otros ambientes menos corporativos, como gimnasios, cafés y áreas de socialización, en donde además de trabajar se puede interactuar.

El impacto tecnológico en esta nueva etapa será mayor y ello hará que las organizaciones sean más dependientes de las redes inalámbricas, por lo que se requieren unidades IT híbridas, con un diseño flexible y una estrategia robusta. Como la fuerza laboral no se concentrará en un solo sitio, ahora es necesario habilitar las herramientas y aplicaciones que permitan trabajar en forma remota.

Con respecto a soluciones de audio y video, controles de acceso, ascensores y máquinas expendedoras, la exigencia es que sean de bajo o nulo contacto. Entre menos contacto haya con los dispositivos ubicados en áreas públicos, menos exposición habrá al contagio de una enfermedad.

Edificios inteligentes

Por otra parte, la pandemia aceleró el concepto de tener edificios cada vez más inteligentes. Esto representa un catalizador para los centros de datos Edge, puesto que el procesamiento de la información en tiempo real permitirá tomar acciones inteligentes e inmediatas que garanticen el cumplimiento de las medidas de bioseguridad.

La adopción de tecnologías para programación y gestión de salas también hace parte de las nuevas tendencias. Desde un celular o una tableta será posible reservar un espacio de trabajo o reunión. Por otro lado, las salas de reuniones tendrán todo dispuesto para realizar juntas con asistentes, tanto presenciales como virtuales.

Todos estos avances se estaban adoptando como parte del Internet de las Cosas (IoT), pero ahora su adopción se acelera, al incrementar el número de equipos conectados a la red. Por eso es fundamental que la infraestructura física se diseñe e implemente con la visión de soportar los cambios que se darán durante los próximos 10 a 15 años.

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