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Los autos eléctricos deben “hacer ruido”

La utopía del tráfico silencioso se estrella contra las necesidades urbanas.

Por: Julián Afonso Luis / @JAL69 (Twitter)

Una de las ventajas que tienen los vehículos eléctricos (EV), según sus defensores, es la de no generar ruidos que contribuyan a incrementar ese gran flagelo social que hoy es la contaminación auditiva; sin embargo, eso podría cambiar radicalmente.

Hasta ahora los automovilistas y pobladores de las urbes estamos acostumbrados a los ruidos típicos del tráfico: motores que aceleran, chirridos de ruedas, chasquidos de piezas. También son paisaje los ruidos interiores del auto, más allá del sistema de audio.

En todo caso, en la última década se comprobó que un auto que no haga ruido puede ser peligroso en el ambiente urbano. Además, los estudios demuestran que no todos los compradores comparten la idea de tener un vehículo totalmente silente.

Existen diversas legislaciones que intentan regular cuánto ruido “debe” hacer un EV al circular por las calles. Un auto normal genera sonido en un rango entre 75db y 85db, mientras la normativa trata de establecer un criterio universal para los EV, con el fin de que funcionen generando ruidos en un rango entre los 50db y 75db.

La razón de esta normativa es que los automovilistas, ciclistas, motociclistas y peatones deben “escuchar” cuando un auto se acerca, se aleja o rueda junto a ellos. Si el vehículo no se escucha en lo absoluto, es posible que no se detecte y es potencialmente peligroso.

Otra razón de esta normativa es que los conductores están tan habituados al ruido de los motores tradicionales, que no se sienten cómodos ni seguros al conducir un vehículo que no indique sonoramente aspectos como el aumento de la velocidad o la desaceleración, ni que permita usar el acelerador como recurso “sónico” para alertar a otros automovilistas.

Diversas soluciones a un “problema”

Algunas marcas, como Porsche y Audi, enfrentan la necesidad de que los autos hagan “ruido” al instalar software opcional en sus EV que imite el sonido de un motor al subir y bajar revoluciones, o al ganar y perder velocidad.

Para conseguir ese efecto, estas empresas invierten una gran suma de dinero en estudios de fonometría, buscando “diseñar” sonidos que luego se reproducen a través de un sistema especial conectado al motor eléctrico y a comandos como sensores, acelerador y freno.

Fabricantes como Ford y Land Rover también eligen el camino que ya tomaron Audi y Porsche. Se espera que las demás marcas del Grupo VW lo hagan de manera masiva, pero ofreciendo el sistema no como accesorio opcional, sino como equipo de serie.

Por su parte, otras marcas, como Renault, desarrollan sonidos particulares, inspirándose en partituras musicales.

También hay empresas que crean softwares dedicados; por ejemplo, Tesla ofrece un dispositivo que genera un sonido similar al que hacían los autos que aparecían en la tira cómica The Jetsons (Los Supersónicos) de los años 60 y las empresas de accesorios también hacen cosas parecidas.

Empresas como BMW Group piensan en asociar el sonido de sus futuros EV a imágenes acústicas publicitarias. Por ello, en el futuro sería viable que un BMW eléctrico emita las notas de la pieza musical elegida por los publicistas para la campaña de presentación al mercado.

Así mismo, algunos diseñadores acústicos opinan que un EV debe emitir ruidos propios; es decir, generar un sonido de motor que sugiera el aumento o la disminución de la velocidad, pero sin hacer el mismo ruido de un motor normal de combustión.

El futuro será más sonoro que silente

El ruido que hace un EV debe transmitir variables como tamaño, peso y velocidad a la que circula ese vehículo; sin embargo, actualmente es posible que un pesado camión EV funcione con el mismo bajo nivel de ruido que un EV ligero o una motocicleta.

La idea de que un EV debe emitir “ruidos propios” también incluye accesorios como la bocina, que podría lanzar ráfagas de luz para avisar al conductor que viene de frente que nos encandila o para pedir paso al conductor que nos precede en la autopista.

Los “ruidos propios” de un auto eléctrico también sirven para dar “vida” a funciones que en los autos tradicionales “hacen ruido”, pero que en los EV son silentes, como los avisos para las luces de parqueo y direccionales, las alertas de luces encendidas, la alarma de recalentamiento o el aviso para las puertas abiertas, etc.

Como conclusión, los EV del futuro harán tanto o más ruido que los actuales autos de combustión, la diferencia en todo caso es que, además del tradicional “vroom-vroom”, escucharemos una nueva colección de sonidos y estímulos que se unirán al mundo automotor según las personas los asocien con los EV.

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