Concesionarios en EE. UU. replantean sus operaciones futuras

Los “dealers” tendrán que adaptar su operación comercial y de posventa, considerando la futura realidad eléctrica.

Julián Afonso Luis / @JAL69

Varias empresas del sector que producen o producirán vehículos eléctricos, entre ellas Cadillac (que hace parte del poderoso GM), advierten que las labores de venta y posventa en torno a los vehículos eléctricos (EV) son diferentes a las que tradicionalmente se han desarrollado para los vehículos de combustión.

En ese orden de ideas, algunos medios especializados norteamericanos informan que, en el caso de Cadillac, inició un proceso de reestructuración de sus actividades comerciales y de servicio, que involucra a su red de concesionarios y asistencia posventa dentro y fuera de EE.UU.

La razón del plan es ajustarse a una nueva realidad en las áreas comerciales y técnicas, adaptada al uso de vehículos con tren de mando totalmente eléctrico. Una particularidad de esta nueva realidad es que los EV requieren menos labores de servicio que los de combustión, porque los motores son sellados y no necesitan reparaciones o ajustes.

Los elementos más importantes en la ingeniería de un EV son la unidad de potencia (el motor eléctrico y la batería) y el sistema de transmisión. Si algún componente se daña, este no se repara, sino que se reemplaza y la operación, además de muy rápida, no requiere la especialización que conocemos en los autos tradicionales, compuestos de diferentes subsistemas (motor, transmisión, frenos, escape, climatización, sistema eléctrico, sistema de refrigeración, etc.) que no se requieren en los EV, o que son más sencillos.

¿Compensación o inversión?

Los responsables de la división Cadillac calculan que cada concesionario tendrá que invertir unos US$200.000 con el fin de modificar su actual estructura operativa para acoplarse a la nueva realidad que impone el uso de los EV.

También señalan que los recursos de servicio posventa se simplificarán y las estructuras de reparación se suprimirán casi por completo, por lo cual será difícil mantener los volúmenes de ingresos actuales. En consecuencia, amortizar esa inversión puede requerir mucho tiempo, sobre todo para los concesionarios que mantienen operaciones de bajo volumen.

Una primera opción que ofrecerá Cadillac a sus distribuidores será hacer la inversión de US$200.000, con el fin de adaptarse a una realidad en la cual los ingresos dependerán principalmente de las ventas de los EV y de las (pocas) ventas de insumos como motores eléctricos, baterías y cargadores, cuando estos lleguen al final de su vida útil; eso, en caso que al llegar ese momento el dueño del vehículo no decida comprar un EV totalmente nuevo.

La segunda opción que ofrecerá Cadillac a sus distribuidores será renunciar a la franquicia a cambio de una indemnización, que estaría entre los US$200.000 y los US$500.000, dependiendo del tamaño de la operación, las condiciones del contrato, el tiempo que tenga establecida y otras consideraciones.

Cadillac espera que una importante fracción de sus concesionarios se acoja a la opción de cerrar operaciones y recibir una indemnización. Ello le permitiría terminar algunas relaciones contractualmente muy antiguas, que no obligan a esos distribuidores a hacer las inversiones necesarias para adaptarse, como en cambio sí la tuvieron que hacer los más recientes para recibir la franquicia.

La simplificación en las labores de venta, posventa y servicio es cada vez más evidente en la industria automotriz, a medida que los EV ganan mercado.

Al respecto, los especialistas consideran que, en el futuro inmediato, los EV se fabricarán bajo la misma filosofía de los dispositivos de tecnología móvil, como celulares o tabletas: cuando el conjunto acaba su vida útil, se desecha y reemplaza por uno nuevo, más moderno. Esa visión anticipa el fin de los concesionarios, tal como los conocemos ahora.

Finalmente, los expertos indican que ninguna de las empresas automotrices que apuestan por los EV contempla el desarrollo de operaciones de reciclaje, deposición y desmantelamiento de unidades EV al llegar al final de su ciclo. En ese contexto, al terminar la vida útil de los autos convencionales se apilan en chatarrerías, mientras algunas de sus partes puedan reusarse para mantener operativos otros autos técnicamente similares, pero esa no es óptica que se observa en los EV.

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