Para James Bond el futuro fue ayer

Homenaje a Sean Connery, quien fue el primero en dar vida al agente 007

Por Julián Afonso Luis

Sean Connery, quien murió a los 90 años, hizo una carrera actoral importante, pero será recordado principalmente por darle vida al agente secreto James Bond, quien entre sus múltiples facetas y habilidades tiene especial fascinación por la tecnología avanzada. Cuando Connery interpretó por vez primera al singular 007, todavía no tenía esa fabulosa pieza de ingeniería que fue (y todavía es) el Aston Martin DB5A.

Fue preciso esperar hasta Goldfinger (tercera película de la saga Bond y estrenada en 1964) para conocerlo. Desde entonces, el asombro ha sido la constante y no tanto por las innegables características técnicas del auto para su época, ni por el rancio abolengo del emblema Aston Martin, sino por la impresionante cantidad de accesorios y gadgets, que en muchos casos han resultado predictivos.

El carro que lo tiene todo

La historia dice que Aston Martin Cars Ltda., fabricó cuatro unidades DB5A que se destinaron en calidad de leasing a la producción de las películas Goldfinger y Thunderball (Operación Trueno, para Hispanoamérica y España). Dos acabaron destruidas por las exigencias de la trama y por los rigores que imponen todo proceso de filmación que involucre automóviles y escenas de acción.

Aston Martin Goldfinger DB5 – ensamble

Se dice que una tercera unidad fue robada varios años después del estreno de Goldfinger y a la fecha nadie sabe qué pasó con ella. La cuarta unidad ha sobrevivido hasta nuestros días y sigue siendo propiedad de Aston Martin, que constantemente rechaza ofertas de compra multimillonarias.

Desde finales del siglo pasado, los productores de las películas de 007 han decidido volver a incluir el Aston Martin en escenas de las sucesivas películas de la zaga y volverá a ser así en 2021, cuando No Time To Die (Sin tiempo para morir) lo vuelva a mostrar en la pantalla grande, junto con otros modelos Aston Martin que desde 1965 también han sido usados por el célebre James Bond.

Lo asombroso de esos DB5A “Goldfinger” (así los llaman los aficionados al automóvil clásico), más allá de sus características, es la dotación original de accesorios creados por la fértil imaginación de Fleming. Algunos de esos artilugios son fruto de la fantasía más calenturienta que uno pueda imaginar, pero otros (la mayoría) anticiparon cosas que hoy son normales y corrientes en el automóvil de todos los días.

Comunicación y conectividad

Aston Martin Goldfinger DB5 – mapa localizador

Uno de los elementos que más asombró en 1964, fue ver cómo James Bond podía, desde su Aston Martin, hacer llamadas telefónicas y ubicar direcciones a través de un mapa en el tablero de instrumentos. Ambas cosas hoy son normales, gracias a la masificación de los sistemas de GPS.

En muchos casos, estos sistemas de conectividad incluyen su propia línea de telefonía celular, que además de favorecer la comunicación con otros usuarios, también permite hacer cosas que Ian Fleming o James Bond jamás imaginaron, como brindar al automovilista un servicio de asistencia que le ayude a ubicar direcciones, determinar dónde está el auto si es robado, conectar o desconectar los sistemas de seguridad a control remoto y otras muchas cosas, que hace rato dejaron de ser ficción. En este caso, la realidad superó a la fantasía por amplio margen.

Otra predicción de futuro hecha por el DB5 de “Goldfinger” tiene que ver con la presencia de elementos de blindaje en automóviles de serie. En 1964, el auto de 007 tenía una placa metálica que emergía del baúl para proteger el vidrio trasero de impactos de balas y cosas así. La carrocería del carro y sus vidrios podían resistir hasta cierto punto impactos de bala y metralla.

Aston Martin Goldfinger DB5 - panel antibalas

Hoy la industria del blindaje automotor es toda una realidad y gracias al avance técnico es posible proteger nuestro auto de incidentes desagradables sin que ello represente un inconveniente en forma de pérdida de prestaciones, o espacio interior, o desempeño.

También era sorprendente en 1964 que el DB5 de “Goldfinger” incluyera armamento: dos ametralladoras Browning de 9 mm que emergen detrás de las luces direccionales frontales. Hoy las posibilidades son mucho mayores.

Aston Martin Goldfinger DB5 – ametralladora
Aston Martin Goldfinger DB5 – controles especiales

Además, está la opción del asiento del pasajero eyectable, pero preferimos revisar otros detalles más inofensivos, como el de las placas de matrícula intercambiables, los parachoques que se proyectan como arietes y los difusores de humo, que, si bien no tienen utilidad cotidiana, sí pueden perfectamente construirse con la tecnología actual.

También podemos mencionar que la pintura gris del cupé británico preludió una tendencia, pues hoy los colores predilectos en los autos nuevos son el gris plateado, el blanco y el gris oscuro, por delante del negro y el índigo.

Aston Martin Goldfinger DB5 – difusores de humo

En 1964, otros elementos del deportivo eran innovadores, como el aire acondicionado, hoy completamente de serie en todo tipo de autos y que además funcionan con una eficacia impensable hace medio siglo.

En carro que anticipó el futuro

En todo caso, hay elementos en el auto de Bond que, por mucho que avance la tecnología, son imposibles de trasladar a una dimensión real porque, en este caso, riñen con las leyes de la física. Es el caso de los eyectores de agua a presión que emergen desde los faros traseros, porque simplemente es imposible llevar en el vehículo los volúmenes de líquido que sugiere la ficción del cine.

Aston Martin Goldfinger DB5 – difusores de aceite

Algo similar sucede con los dispositivos que derraman aceite con el fin de hacer patinar a los autos enemigos que sigan de cerca a 007, pero, en ambos casos, no sería necesario, pues la tecnología ha creado soluciones mucho más efectivas que superan la imaginación de los guionistas.

La realidad es que, a 56 años de su debut en Goldfinger, el Aston Martin DB5 de James Bond sigue siendo tan impresionante y llamativo como el primer día.    Gracias a la tecnología, casi todos sus gadgets futuristas ahora pueden incluirse y funcionar sin ningún problema.

Lo que hace más de medio siglo era una combinación entre tecnología avanzada y delirio mental, hoy se ajusta perfectamente a la época y los estándares de nuestros tiempos.

Crédito foto: Autocar

Tan es así que Aston Martin completó un lote de 25 unidades DB5 “Goldfinger”, denominadas “Continuation Series”, exactamente iguales al original y que añaden todos los gadgets tecnológicos modernos, incluyendo un tanque de 50 litros que puede llevar agua o aceite, a voluntad del conductor, para hacer funcionar los irrigadores de líquido que están en las luces traseras.

El precio de lista es de tres millones de dólares, ciertamente elevado, pero aun así es infinitamente inferior al precio del original, cuya cotización aumenta con la misma velocidad que la tecnología hace posible incorporar en el automóvil de hoy lo que apenas ayer era fantasía.

Es tan asombroso que hasta Sean Connery tuvo que creerlo, a pesar de que en su momento se reía de todas esas cosas y, de hecho, el propio 007 se sorprendería al saber que esos 25 ejemplares de “Continuation Series” ya fueron vendidos.

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