Chevrolet K-5 Blazer-E, una mirada retro al poder eléctrico

¿Comienza una nueva era en la marca del corbatín?

Por: Julián Afonso Luis

En los últimos años, la industria automotriz norteamericana ha cambiado y esto se nota en muchos detalles. Por ejemplo, hasta hace poco, las principales empresas fabricantes de vehículos mostraban sus novedades y tendencias de futuro en el North American International Auto Show en Detroit (el famoso NAIAS) o se apoyaban en los Auto Show de Nueva York y el de Chicago.  Pero últimamente el SEMA Show en Las Vegas se ha convertido en el evento por excelencia para que las grandes automotrices de Detroit se exhiban; incluso, s pesar de ser un evento para modificadores y amantes del tuning, más que tratarse de un evento de la industria propiamente dicho.

En principio, la edición 2020 del SEMA Show fue suspendida por sus organizadores a principios de agosto, pero sería más indicado decir que lo que se hizo fue pasar del formato presencial al formato virtual, bajo el nombre “SEMA 360 2020 Edition”; allí se espera la presencia de los habituales preparadores/personalizadores y de los principales profesionales en la producción de “restomod”. También se espera la presencia oficial de marcas tradicionales, como Chevrolet. ¿Cuál creen que sea la propuesta de futuro que presentará la marca más importante del emporio General Motors?  Pues uno de sus productos más populares de 1977: la Chevrolet Blazer K-5.

Estilo del pasado con entrañas del futuro

Los millones de asistentes virtuales que visiten a Chevrolet en el SEMA 360 2020 Edition, a realizarse entre el 2 y el 6 de noviembre, verán que su principal atracción no es ningún prototipo futurista; en realidad se trata de una unidad Blazer K-5 originalmente fabricada en 1977 y que a simple vista luce tal como debió lucir el día en que salió del concesionario hace 43 años.

¿Se volvieron locos en Chevrolet? ¿Los del corbatín han pasado a engrosar la lista (cada vez más copiosa) de empresas automotrices que aprovechan el filón “retro” y buscan producir ganancias restaurando vehículos producidos por ellas mismas hace décadas? No exactamente. Basta ver bajo el capó para descubrir que esta aparente restauración nostálgica no tiene de retro más que la apariencia, pues en sus entrañas hay toda una revolución tecnológica y corporativa.

La Blazer K-5 que se muestra en el SEMA 360 2020 es el primer producto de lo que podría ser una nueva división de General Motors y de lo que ya es una subdivisión de la marca del corbatín, llamada ChEVrolet Division, cuya naturaleza se justifica en esas E y V mayúsculas, que simbolizan las siglas en inglés con las que se identifican a los autos eléctricos.

El verdadero nombre del prototipo que Chevrolet preparó para el SEMA 360 2020 es Chevrolet K-5 Blazer-E y es el resultado de reemplazar el tren de mando original del K-5 de 1977 por otro totalmente nuevo, sacado de un Chevrolet Bolt. Por lo pronto, la propuesta corre a cargo de la subdivisión Chevrolet Performance y es la tercera que se presenta en torno a un tren de mando eléctrico, luego del Chevrolet eCOPO Camaro de 2018 y del Chevrolet E-10 del año pasado. Las tres propuestas fueron parte del programa e-Crate de Chevrolet, pero ahora se pasará de la teoría a la práctica, pues hablamos de un producto totalmente terminado.

La idea de Chevrolet no es ofrecer en sus concesionarios unidades Blazer de 1977 debidamente restauradas y con motores de Bolt. Este prototipo se creó para demostrar el potencial que encierra la propuesta de tomar un auto viejo de uso cotidiano y reemplazar su motor de combustión interna por uno eléctrico totalmente nuevo.

Los crate engines no son nuevos en la industria automotriz de Estados Unidos. En principio, fueron una pequeña oportunidad de negocio surgida para atender la demanda de unos pocos mecánicos que hallaron más práctico y rentable pagar lo que vale un motor nuevo de alto rendimiento, en vez de gastar ese mismo dinero en reconstruir un motor antiguo, que jamás ofrecería los niveles de eficacia, rendimiento, consumo y control de emisiones que tienen los nuevos.

La propuesta de Chevrolet va más allá de un cambio aleatorio y aislado; en realidad, el fabricante prevé usar una planta de poder eléctrica en cualquiera de sus productos para reemplazar el antiguo motor de combustión interna cuando se el momento de repararlo.

Lo que propone Chevrolet Performance en el K-5 Blazer-E del SEMA 360 2020 es una prefiguración de lo que sucederá a partir del segundo semestre del próximo año, cuando los concesionarios del corbatín ofrezcan algo llamado Electric Connect And Cruiser Program, que supone el mismo motor eléctrico del Chevrolet Bolt, con 200 hp, acoplado a una transmisión automática de cuatro velocidades y alimentado por una batería de ión-litio de 60kWh que ofrece capacidad de 400 voltios. Entre los elementos opcionales habrá un inversor de Corriente Continua (CC) a Corriente Alterna (AC) y un convertidor, que permita recargar la batería usando indistintamente un cargador CC o un cargador AC. Otro elemento opcional será un panel de mandos que reemplace al original y permita monitorear los valores de rendimiento del motor eléctrico.

 

Del presente al futuro

La K-5 Blazer-E de Chevrolet Performance pretende demostrar que no hay razón para desechar un automóvil bien tenido (si se encuentra en buenas condiciones generales) solo porque su tren de mando cumplió con su ciclo de vida útil. En ese caso, bastará hacer lo mismo que Chevrolet aplica en su antigua Blazer de 1977 para convertirlo en un prototipo futurista: eliminar el tren de mando, el tanque de gasolina y los elementos periféricos (radiador, conductos de combustible, etc.), así como renovar la pintura exterior y la tapicería, instalar el nuevo motor eCrate bajo el capó y colocar la batería en el área de carga.

Se trata de una operación relativamente sencilla que, además de crear un vehículo totalmente “cero emisiones”, permite dar respuesta inmediata a la preocupante filosofía de “desecho” que parece esperarles a los autos de modelos recientes y con motores de combustión, que en los países más avanzados resulta más barato enviarlos a un “desguazadero” que repararlos, cuando toca reemplazar todo el tren de mando

Si la repuesta del público al programa Electric Connect And Cruiser es la esperada, el siguiente paso será el nacimiento propiamente dicho de la ChEVrolet Division, que además de producir vehículos ZEV (Zero Emission Vehicle) como el Bolt, también fabricará trenes de mando 100% eléctricos de diferentes tamaños, para que los clientes de Chevrolet puedan renovar mecánicamente sus vehículos, sin importar el año de producción, ni el tamaño. Atención porque esto sería un hit en mercados como el nuestro.

Según voceros de Chevrolet Perfomance, la unidad eléctrica instalada en la K-5 Blazer-E puede ser usada sin problema en cualquier camioneta, en algún utilitario de tipo C-Series o en generaciones posteriores, como el GM900.    También podría usarse en antiguos productos Chevrolet (incluso en Buick, Pontiac u Oldsmobile) de tipo B-Body, con tracción trasera. De hecho, podría animar cualquier creación específica que desee realizar un mecánico o modificador con ingenio, tal como sucede desde hace años con los motores crate tradicionales. El precio, en principio, debería ser algo inferior al costo que ahora mismo supone restaurar un tren de mando tradicional. Si esto funciona como se espera, sin duda alguna veremos rodar muchos ChEVrolet en el futuro cercano.

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