Ford Explorer 2020: la hora del “six-plorer”

En el santoral de Ford el nombre Explorer es relativamente reciente, pero su trayectoria ha sido suficientemente fructífera como para ser de los más reconocidos en la historia del fabricante norteamericano. Eso resalta en Latinoamérica y concretamente en Colombia, donde dicho producto siempre ha sido muy bien valorado.

Los orígenes del nombre proceden de las versiones de la pick up Serie F que Ford ofreció en los años 70’ en EE.UU., pero la historia del modelo inició en 1991, cuando se usó el nombre para reemplazar al Bronco II, derivado de la mini pick up Ranger, por un utilitario deportivo con estructura unitaria, mayor distancia entre ejes y cinco puertas. Desde entonces, la Explorer ha estado transformándose en un SUV cada vez más capacitado; Ford la convirtió en una de sus principales cartas para conquistar otros mercados y por ello propició su ensamble en subsidiarias latinoamericanas, como la mexicana o la venezolana, desde donde comenzó a llegar a Colombia.

En 2011 la historia dio un giro dramático cuando la Explorer comenzó a desarrollarse sobre la plataforma del sedán Fusion de tracción frontal; entonces conservó la posibilidad de tener cuatro ruedas motrices, pero en su transición de SUV a crossover el producto entró en una nueva dimensión y enfrentó a nuevos rivales. A comienzos de este año la historia volvió a cambiar, porque la sexta generación (código U625) se dejó ver en el NAIAS de Detroit como modelo 2020, proponiendo cambios radicales. Ese es justamente el producto que acaba de llegar a Colombia, procedente de Chicago, donde se fabrica.

Parecido, pero no igual

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A primera vista se podría pensar que la nueva Explorer es un bonito rediseño del modelo que Ford produjo (y distribuyó con éxito en Colombia) entre 2011 y 2019, con una apariencia frontal más masiva, pero no. El “parecido” con el anterior modelo obedece al deseo de la marca por darle al producto una imagen ganadora, confiriéndole las proporciones generales y algunos clichés estéticos y funcionales de su antecesora.

En realidad, la carrocería, con una estética continuista, (que respeta el patrón de la camioneta familiar, con frontal masivo y cintura alta) oculta una plataforma totalmente nueva llamada CD6, la cual propone un cambio de planteamiento. Ahora la Explorer es estructuralmente idéntica al Lincoln Aviator, su hermano “gemelo” de divisa, que fue concebido en función del mando a las ruedas traseras. En la práctica sigue siendo posible tener una Explorer con tracción total (la configuración 2WD se limita al modelo básico y al mercado de Estados Unidos) y todas las unidades distribuidas en Colombia la tendrán, pero hay una gran diferencia al desarrollarla desde una base utilitaria con tracción posterior, que con una base automotriz de tracción frontal.  Ese sutil detalle altera por completo la arquitectura técnica de la nueva Explorer.

La nueva plataforma añade 16 cm a la distancia entre ejes (ahora de 3,02 metros) y hay un incremento de cinco cm en la longitud (5,05 metros); por su parte, los tres centímetros que se redujeron en altura (ahora de 1,75 metros) no se notan debido al mayor énfasis de los pasos de rueda, al esculpido lateral de la carrocería y la mayor inclinación del parabrisas.

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Otro cambio significativo es que ahora el tren de mando se ubica en forma longitudinal y eso implicó replantear el sistema de suspensión, conservando algunos principios funcionales del tradicional esquema de las antiguas Explorer y de otros modelos de la familia Ford.

A nivel internacional, la gama de motores incluye una unidad híbrida, un diésel para Europa y un V6 biturbo, pero la mayoría de los clientes usarán el EcoBoost Turbo, que es el motor elegido para el mercado nacional. Antes, dicho propulsor de cuatro cilindros y 2,3 litros era opcional, pero la marca lo dejó estándar y añadió mejoras que aumentaron su potencia de 290 caballos hasta llegar a la psicológica barrera de los 300 hp, mientras que el torque pasa de 35,2 a 42,8 kg-m.

El EcoBoost Turbo mueve con total agilidad a la nueva Explorer, pero las mejoras le otorgan más capacidad para ganar revoluciones y entregar una curva de torque más lineal. De igual forma, su ubicación longitudinal en una plataforma más larga minimiza el ruido y las vibraciones al interior de la cabina. En pocas palabras, si la anterior Explorer le parecía suave y silenciosa, este modelo superará sus expectativas.

Ahora con diez marchas

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Las mejoras mecánicas se completan con un notorio detalle, Ford incorpora en la Explorer su nueva transmisión automática de diez velocidades (10R80), muy bien apareada con cualquiera de los motores disponibles. Para la gestión de los cambios se recurre a un sofisticado selector de marchas giratorio, que reemplaza a la tradicional palanca de cambios.

En este caso, el tren de mando se completa con un sistema AWD inteligente (Terrain Management System), el cual ofrece hasta siete modalidades de distribución de fuerza entre ambos ejes. Gracias a esto el usuario puede transmitir casi toda la fuerza del motor a las ruedas posteriores, ir variando el balance de potencia entre ambos ejes e incluso entre ambos lados del vehículo. Esta versatilidad le permite a la camioneta adaptar el funcionamiento del tren de mando a las diferentes condiciones de clima y terreno (ciudad, carretera, autopista o escarpado) sin esforzarse. También otorga una capacidad de remolque de hasta 2,4 toneladas.

Por otra parte, el nuevo chasis cuenta con 25% de componentes en aluminio (con refuerzos estructurales en acero para añadir rigidez) y gracias a eso la nueva Explorer pesa casi 100 kilos menos, rondando las dos toneladas en su especificación para Colombia. Las suspensiones mantienen el esquema de brazos McPherson frontales y multibrazo trasero. En su anterior configuración, sobre la plataforma FWD del Fusion, este arreglo le brindaba a la Explorer un notable desempeño en ciudad y autopista; en todo caso, con esta nueva plataforma, que tiene algo más de distancia entre ejes, su gestión dinámica se sigue destacando.

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Quien se deje guiar por el continuista diseño exterior de la nueva Explorer se sorprenderá al abrir las puertas, pues el interior cambia radicalmente. El tablero y el panel de mandos son característicos de la nueva generación, con una estética renovada y una aumentada oferta de instrumentos y gadgets, entre los que se incluye una pantalla digital flotante de 8”, conectada a la consola para ajustar funciones de entretenimiento o navegación y la tercera generación de la interface SYNC (3.4).

El aumento en la distancia entre ejes (conservando la trocha y el ancho total) redunda en mayor espacio interior. Ahora la segunda fila de asientos ofrece el mismo espacio para las cabezas, pero más espacio para los pies de tres adultos; también hay un poco más de espacio para los ocupantes de la tercera fila y –con esta plegada– algo más de volumen de carga (2.486 litros), aspectos en los que la antigua Explorer no brillaba. También hay refinamientos que evidencian su buen nivel, pues las plazas delanteras ofrecen calefacción/ventilación, mientras que la banca de la segunda fila cuenta con sistema de calefacción y la tercera fila de asientos es plegable de forma eléctrica.

Recursos como la apertura eléctrica del baúl con función manos libres, el sistema de encendido remoto, el climatizador electrónico de tres zonas, la cámara de 360°, el sistema de carga inalámbrica, las llantas con sistema auto-sellado y el techo panorámico y corredizo de doble panel, evidencian el afán del fabricante por ofrecer una estadía más que placentera. A ello se suma un arsenal de recursos de seguridad y asistencias a bordo, como ocho airbags, control de descenso, asistente de arranque en pendientes, frenos ABS + EBD, alerta poscolisión, control antivuelco, control de balanceo de tráiler, control de curvas, Advance Trac (control electrónico de estabilidad), alerta de punto ciego, alerta de tráfico cruzado, sistema de alerta y permanencia en el carril, sistema de monitoreo de presión de llantas, asistente anticolisión con detector de peatones, control de velocidad adaptativa, asistente de manejo evasivo y detector de fatiga, entre otros.

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Ford espera que su sexta generación Explorer siga siendo un referente entre las camionetas familiares estándar y vuelva al grupo de los diez vehículos más populares en EE.UU.  En Colombia, como sus antecesores, la Explorer 6.0 tiene una orientación exclusiva y se comercializa a un precio de 190 millones; con todos sus argumentos y su gran legado, este vehículo llega para competir con todos los argumentos, frente a modelos como la Jeep Cherokee, la Honda Pilot y la Mazda CX-9. Los usuarios aprobarán las características del nuevo modelo, seguirán identificándola como miembro de la genealogía Explorer y sabrán ver que más allá del continuista “family feeling” hay una máquina casi totalmente nueva que, como sus antecesoras, está bien adaptada al mundo actual.

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